
Ya ni dormir dejan agusto, fue lo que seguramente pensó un “tazo dorado” qué dormía en la banqueta y la gente lo creía muerto porque no respondía.
Fue el sonido del “pato” de la unidad que lo despertó mientras dormía la mona agusto en la banqueta de la intersección de las calles Aldama y Leona Vicario a la altura de los “Laboratorios Quinsa”.
El oficial atendió el llamado de la central de radio para acudir y verificar la situación que era vista por todos los que pasaban por la vialidad, siendo esta la principal.
Al hombre en condiciones de calle se le retiró del lugar al asegurar que se le “cansó el caballo” al recorrer el centro.





