Locales

¡UNA VOZ QUE SE PAGA, UN LEGADO QUE PERMANECE! EL ADIÓS ETERNO LA PERIODISTAS RUBÉN VALLES MATA

Alejandro Daniel García Ferrel

 

No había crónica, por más exacta o conmovedora, que pudiera equilibrar el dolor de la pérdida de un buen hombre, mentor, amigo, guía y maestro.

Todo Delicias y la región vive con el alma encogida, envuelta en un luto silencioso que atravesó calles, redacciones y corazones.

La ciudad despedía a Rubén Valles Mata, no solo un periodista, sino una institución viva del gremio, una voz clara en tiempos de confusión y un faro para la comunidad que tantas veces encontró en él al interlocutor de sus causas.

El féretro, sobrio, de color café, reposaba frente al altar acompañado por un arreglo floral sencillo y un retrato que devolvía su mirada franca y serena.

Ese rostro que tantos reconocieron en coberturas, columnas y cafés compartidos, se convirtió ayer en el símbolo de un dolor compartido, de una gratitud profunda y de una despedida que nadie quería pronunciar.

La ceremonia en el templo de Fátima fue más que un acto religioso: fue un acto de amor colectivo. Las bancas repletas, los silencios entrecortados por suspiros y sollozos, los abrazos largos y los recuerdos breves pero intensos, formaron un tejido de memoria viva.

Rubén no solo era recordado por lo que escribía, sino por cómo vivía: con ética, con pasión, con una calidez que no se aprendía en ninguna redacción.

Desde el lunes, en Mausoleos Todas las Almas, las muestras de cariño no cesaron. Compañeros de oficio, lectores, amigos de toda la vida y conocidos fugaces se acercaron para despedirse. Muchos, con los ojos húmedos, se quedaban en silencio frente al féretro; otros compartían anécdotas que arrancaban sonrisas en medio de la tristeza.

En El Edén, los homenajes se volvieron más íntimos, más emotivos. Ahí se habló de su legado, pero también de su humanidad, de su humildad a pesar del reconocimiento, de su constancia a pesar de los tiempos difíciles.

Rubén Valles Mata no solo informaba: conectaba, inspiraba, acompañaba. Hoy Delicias pierde una voz que nunca temió decir la verdad, pero también pierde un corazón generoso y un alma comprometida.

La tinta con la que escribió su historia no se seca con su partida; queda impresa en la memoria de una ciudad que lo vio crecer, luchar y brillar.

Su último viaje no es un punto final, sino una coma en el relato eterno del periodismo con vocación. Porque quienes escriben con el corazón no mueren del todo: viven en cada palabra que sembraron, en cada conciencia que despertaron.

Cuando un buen hombre muere el resto del mundo muere con él y su recuerdo perdura. Hasta siempre, Don Rubén.

¡GRACIAS POR SIEMPRE ESTAR CUANDO NADIE MÁS LO HIZO! Ruta Valles Mata ✝️🕊Q.E.P.D.🕊

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