
En medio del ritmo acelerado de la ciudad, el fotoperiodista Cheche Meléndez Hermosillo logró captar una escena que obliga a bajar la prisa y mirar con atención. La imagen muestra a un adulto mayor inclinándose con paciencia y dignidad para recoger basura de la vía pública, una estampa sencilla pero profundamente humana.
Plásticos, latas, cartón y otros desechos aparecen como testigos mudos del trabajo silencioso que muchas veces pasa desapercibido. No hay reflectores ni aplausos, solo el compromiso diario de quienes, con esfuerzo propio, ayudan a mantener limpio el entorno que todos compartimos.
Esta fotografía no solo retrata a un hombre recogiendo basura. Refleja el espíritu de los agentes ecológicos y ciudadanos conscientes que, sin pedir nada a cambio, contribuyen a un ambiente más sano y ordenado. Personas que entienden que cuidar la ciudad no es tarea de unos cuantos, sino responsabilidad colectiva.
Hoy el reconocimiento es para ellos. Para quienes madrugan, caminan calles enteras y hacen el trabajo que muchos prefieren ignorar. Si los ves en la calle, felicítalos. Un gesto, una palabra o una mirada de respeto también limpia un poco la indiferencia que sobra.



