PAREJA LE QUITA LA VIDA A SU PROPIA HIJA DE 2 AÑOS CON UN MACHETE EN EDOMEX
Alejandro Daniel García Ferrel

En la colonia Corte Lomas de San Pablo de Chimalhuacán, la pequeña Leticia de apenas dos años fue asesinada dentro de su propia casa. Su madre, Alma Sofía y su padrastro, Bryan Jesús la golpearon brutalmente y, según las investigaciones, también la 4tac4ron con un machete. La niña murió por traumatismo craneoencefálico.
Lo más aterrador vino después: cavaron un hoyo en la sala, enterraron su cuerpo y colocaron un sillón encima, ocultando la tumba bajo el mueble donde siguieron viviendo como si nada.
El secreto habría quedado enterrado para siempre si no fuera por la hermana mayor de Leticia, una niña de cinco años que presenció el crimen.
Con el peso insoportable de lo que había visto, aprovechó un momento con su abuela para confesar: “Mataron a mi hermanita y la pusieron ahí”. Ese susurro fue la llave que abrió la verdad.
La abuela denunció y las autoridades descubrieron el cuerpo, confirmando el horror que se escondía en la sala.
La niña de cinco años se convirtió en testigo y heroína, obligada a cargar con un trauma que marcará su vida.
Tras la denuncia, la policía detuvo a Alma Sofía y Bryan Jesús en Nezahualcóyotl.
Intentaron sobornar a los agentes, lo que sumó el delito de cohecho a la acusación de feminicidio.
Fueron vinculados a proceso y enviados a prisión preventiva mientras avanza la investigación. La indignación social es enorme: no solo por la violencia ejercida contra Leticia, sino por la frialdad de vivir sobre su tumba y por el daño irreparable a la memoria de su hermana.
En el Estado de México, el feminicidio infantil puede castigarse con prisión vitalicia, pero ninguna sentencia podrá borrar la imagen de un hogar convertido en escenario de horror.



