
La Escuela Normal Rural “Ricardo Flores Magón” se sumó a la movilización nacional en apoyo a agricultores y transportistas, destacando la estrecha relación entre el campo y la educación. Con pancartas, consignas y presencia firme, las futuras maestras participaron no solo como estudiantes, sino como hijas e hijos de quienes trabajan la tierra y mueven los alimentos que sostienen al país.
“Sin tierra fértil y manos trabajadoras, no hay futuro para la mesa… ni para la escuela”, expresaron durante la manifestación, donde reiteraron que la lucha del campo también es la lucha por la enseñanza y por la dignidad de las comunidades.
Las normalistas señalaron que defender el campo es defender el patrimonio, la alimentación y las raíces culturales de México, pues muchas de ellas provienen de familias campesinas. “Somos hijas del maíz y del frijol”, proclamaron, subrayando que su formación como docentes no solo ocurre en las aulas, sino también desde la conciencia social.
Cuestionaron la indiferencia institucional ante las demandas del sector primario y advirtieron que, si el campo se apaga, también lo hará la educación. “¿De qué sirve una educación de calidad si las familias de nuestros alumnos no tienen qué comer?”, sostuvieron.
La participación de las normalistas rurales se convirtió en un símbolo de identidad, dignidad y resistencia, recordando que la educación pública y el campo mexicano comparten una misma raíz y un mismo destino.
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