EL ÚLTIMO HOME RUN DE JULIÁN, RECORRE EL CAMPO DE JUEGO Y DEJA UN GENUINO LEGADO
Alejandro Daniel García Ferrel

Con el sonido intenso de una última jugada ejemplar en el campo de juego que lo vio crecer, el parque de softbol de la Colonia Hidalgo se convirtió en un escenario solemne y emotivo para despedir a Julián, un hombre cuya pasión por el deporte y su carisma dejaron una huella indeleble en todos los que lo conocieron.
Este martes, amigos, familiares y compañeros de equipo se reunieron en ese mismo campo, el mismo que fue testigo de su último home run, para rendirle un homenaje final lleno de emoción.
El evento, cargado de recuerdos y sentimientos encontrados, comenzó cuando un grupo de jóvenes vestidos con las camisetas de su equipo, acompañados de los familiares más cercanos, se alinearon alrededor del montículo.
El ambiente era cálido, pero también impregnado de una profunda tristeza. El sonido local freecró la última jugada de Julián conocido de carillo como “El Chapo”.
Don Andrés, si padre, su hermano y hijos y amigos, recordaron el entusiasmo y la energía que Julián solía aportar a cada juego.
En el multiculo principal fue colocado el cerebro de color cafe con acabados de color cobre, dio su último recorridos por las bases qué un día corrió. Su última carrera fue simbólica, más allá de las bases y las reglas del juego: fue un tributo a su espíritu indomable, a su entrega sin reservas a la pasión que definió su vida.
El momento culminante de la ceremonia llegó cuando los amigos de Julián, en un gesto conmovedor, colocaron una pelota de softbol sobre el ataúd, justo en el lugar donde él había dado su último home run.
Fue un simbolismo perfecto. Así como Julián dejó su huella en las bases, en el campo de juego y en los corazones de quienes lo rodeaban, ese home run que marcó su despedida también marcaba el último acto de su vida llena de momentos vibrantes.
Hoy, mientras lo despidieron en el campo, recordamos su energía, su alegría y ese batido que siempre sorprendía a todos. El último home run fue para él, para su familia, y para todos nosotros, dijeron compañeros.
Julián se fue, pero su nombre, su historia y su amor por el juego perduran en cada rincón de ese campo, y en el corazón de quienes lo conocieron. Su última carrera no fue solo un recorrido entre bases, sino una carrera hacia la eternidad.
Alejandro Daniel García Ferrel



