El sonido del claxon, la banda de guerra y el mariachi sonaron para despedir con amor a Adilene Chávez Zubía
Alejandro Daniel García Ferrel

Con el eco de los claxones, el toque solemne de la banda de guerra y las notas del mariachi que estremecían el aire, familiares y amigos despidieron a Adilene Chávez Zubía en el Panteón de Guadalupe, en medio de un ambiente cargado de amor, dolor y recuerdo.
No había nada que pudiera equiparar el dolor por la pérdida de una gran madre, mujer y amiga. Cada canción, cada aplauso y cada lágrima hablaban del cariño inmenso que le tenían.
Todos la recuerdan como una mujer risueña, llena de energía, trabajadora y leal, alguien que iluminaba los días con su sonrisa y su fuerza.
Sus amigos y compañeros de trabajo de las plataformas digitales para servicio de transporte tipo Uber le organizaron con apoyo de la familia un homenaje muy emotivo.
Al llegar el cortejo fúnebre fue recibido con todos los autos enfilados y con un moño negro en el cofre, y el sonido del claxon marcó un ambiente de acompañamiento ante esta difícil perdida.
El sonido de la banda de guerra, donde su hijo participa, también hicieron el toque solemne para despedir a una gran mujer que se adelantó en el camino tras sufrir un accidente en el Campo militar de Santa Gertrudis.
Su partida deja un vacío que dolerá por siempre, pero su memoria quedará grabada en los corazones de quienes la amaron.
Descanse en paz, Adilene. Su amor y alegría seguirán sonando en la memoria de todos.




