
Pues resulta que el “angelito” estafador de los iPhone tiene una cola… pero una cola bastante larga. 🐀📱
Y es que, al revisar su historial, descubrimos que este no es ningún improvisado en eso de delinquir. ¡Todo un currículum criminal! Y aquí te contamos su historia:
Su nombre es José Antonio “N”, alias “La Cuzca”.
Su primera visita a las rejas fue en 2015, por el delito de abigeato, pero parece que la cárcel no le dejó ninguna enseñanza, porque al salir decidió cambiar de giro y continuar con su carrera delictiva, ahora como huachicolero volvió a ser detenido y así que en 2018 volvió a prisión.
Por supuesto que no salió reivindicado, al contrario después de salir, se integró al grupo delictivo “del güero Ántrax”, donde desempeñaba funciones como sicario, esto lo llevó nuevamente a prisión en 2019, acusado de homicidio calificado en el Estado de México.
¿Se rehabilitó? ¡Pues no, señor! Al parecer, lo suyo era la constancia… pero para delinquir.
Después de quedar en libertad, continuó con el robo de autotransporte, y nuevamente la impunidad le hizo un enorme favor: salió libre y siguió haciendo de las suyas.
¿Porque creen ustedes que a pesar de todos los delitos cometidos este libre?
Y claro como no hay quinto malo, ayer llegó a Morelia con un nuevo negocio: vender supuestos iPhone originales.
El pequeño detalle es que los teléfonos resultaron ser clones. 📱
Y fueron decenas de morelianos los que terminaron pagando por un iPhone que, al parecer, solamente tenía de original la caja.
Pero esta vez algo le salió diferente, no contaba con que los morelianos ya no se dejan y que las víctimas tienen el respaldo de Revolución Social, así que se comenzó a trabajar para dar con él.
Y hace apenas unas horas, José Antonio “N”, alias “La Cuzca”, fue detenido.
Cuando llegamos para realizar la detención, el “angelito” sacó sus dones de lacra y ofreció 20 mil pesos para que le “echáramos la mano”.
Resulta que el señor sabía perfectamente que tenía mucha cola que le pisaran, y estaba dispuesto a pagar lo que fuera con tal de no enfrentar las consecuencias.
Por supuesto que esta vez su plan no salió como él quería, como quizá estaba acostumbrado en ocasiones pasadas.
Porque podrá haber engañado a decenas de personas vendiéndoles clones como originales, pero se encontró con algo que no pudo clonar: la organización de los ciudadanos y la determinación de quienes no están dispuestos a dejar que los delincuentes sigan haciendo de las suyas.




