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CUANDO EL AGUA VUELVE, TAMBIÉN REGRESA LA ESPERANZA

Alejandro Daniel García Ferrel

Después de meses de mirar al cielo y esperar que las nubes cumplieran su promesa, el agua por fin comenzó a cambiar el rostro del campo chihuahuense. Las recientes lluvias en las cuencas de los ríos Conchos y San Pedro no solo refrescaron la tierra, también devolvieron el optimismo a miles de familias que viven de la agricultura.

Por primera vez en lo que va del año, las presas La Boquilla y Francisco I. Madero (Las Vírgenes) registraron incrementos en su almacenamiento. Aunque los niveles aún están lejos de ser los ideales, para los productores cada centímetro ganado representa una nueva oportunidad para el ciclo agrícola y un alivio tras meses marcados por la incertidumbre.

La Boquilla, considerada el corazón hídrico de Chihuahua, aumentó 20 centímetros en apenas 48 horas, lo que significó el ingreso de 10.6 millones de metros cúbicos de agua. Las imágenes del río Conchos con mayor caudal, compartidas durante la semana por habitantes de la región, terminaron por confirmar lo que muchos esperaban: el agua finalmente comenzó a llegar.

Al amanecer de este viernes, la presa almacenaba 638.19 millones de metros cúbicos, equivalente al 22.41 por ciento de su capacidad. Al mismo tiempo, el gasto de extracción disminuyó de 31 a 26 metros cúbicos por segundo, una señal de que la presión sobre el recurso comienza a disminuir.

La buena noticia también alcanzó a la presa Francisco I. Madero, mejor conocida como Las Vírgenes, que recibió 3.18 millones de metros cúbicos de agua y elevó su nivel 13 centímetros. Actualmente se encuentra al 58.69 por ciento de su capacidad, un panorama que alimenta la esperanza de que, si las lluvias continúan, pueda alcanzar su máximo nivel e incluso derramar, como ocurrió por última vez en agosto de 2022.

Mientras tanto, el río San Pedro volvió a mostrar vida en municipios como Rosales y Meoqui, donde familias y visitantes han acudido a observar el aumento de su caudal, aunque las autoridades mantienen el llamado a extremar precauciones para evitar accidentes.

Las lluvias también representan un respiro para los diez principales embalses de Chihuahua, que en conjunto ya alcanzan el 28.5 por ciento de su capacidad total, una ligera pero significativa recuperación respecto a los días anteriores.

En una región donde cada gota cuenta y cada temporada de lluvias define el futuro de miles de hectáreas de cultivo, el sonido del agua corriendo vuelve a despertar una sensación que durante mucho tiempo pareció lejana: la esperanza de que este año el campo tenga una mejor historia que contar.

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