TIENE POCO, PERO TODO LO DA POR SUS FIELES COMPAÑEROS; Una estampa de amor incondicional en Delicias
Alejandro Daniel García Ferrel

En medio del ir y venir cotidiano, entre el bullicio de los autos, las prisas de quienes van al trabajo y el trajinar de la ciudad, una escena logró robarse por un instante la atención y, para muchos, también el corazón.
Ahí, en uno de los cuadros principales del centro de #Delicias, justo donde el concreto suele ser más gris y la indiferencia más densa, un hombre en situación de calle regaló una lección de humanidad que no necesita palabras ni discursos.
Parado sobre una banqueta afuera del oxxo, con ropa desgastada y la mirada cansada pero serena, compartía con sus inseparables compañeros: un grupo de perros callejeros que, lejos de ser una carga, son para él familia, compañía, y quizá, su razón de seguir.
No tiene mucho. Su mundo cabe en una mochila vieja con varios utensilios para limpieza de jardines . Pero lo poco que logra conseguir —ya sea un trozo de pan, unas tortillas o un poco de agua fresca— lo reparte sin pensarlo entre sus perros. Uno a uno, los acaricia, les habla con ternura y los llama por nombre. Ellos, agradecidos, no se le separan ni un paso.
Algunos transeúntes, conmovidos por la escena, se detienen, observan o toman fotos.
Y es que a veces, las mayores muestras de amor nacen desde la carencia. En una ciudad donde la indiferencia suele envolver a quienes menos tienen, este hombre, anónimo para muchos, pero inolvidable para quienes lo han visto,recuerda que no hace falta tener riquezas para ser generoso. Sólo hace falta corazón.
Una imagen simple, pero profundamente poderosa: un hombre que, aunque lo ha perdido casi todo, aún conserva lo más valioso… su humanidad.
¡DignoDeCompartir! #Fotos #JulioCesarAM



