SOLIDARIDAD SOBRE RUEDAS: LAS PEQUEÑAS ACCIONES CUENTAN Y CUENTAN MUCHO
Alejandro Daniel García Ferrel

En el sector norte de #Delicias vivió una escena que recordó a todos los que pasaban que la bondad y solidaridad no entiende de limitaciones.
Ocurrió en una calle transitada, donde una camioneta cargada de pliegos de cartón duro se detuvo bruscamente al caer su cargamento y varias piezas rodaron al pavimento.
El conductor, un hombre de manos curtidas por el trabajo, se apresuró a bajar y, con la preocupación pintada en el rostro, comenzó a recogerlas una a una.
Pero no estaba solo. Desde ese punto, un señor en silla de ruedas observó la situación y, sin dudarlo, rodó con determinación hacia la escena.
Con un esfuerzo que hablaba de una voluntad inquebrantable, se inclinó y comenzó a recoger y detener los pliegos caídos.
Un segundo masculino en una bicicleta de bajó para apoyarlos en la situación vulnerable que causó el cierre parcial de la vialidad.
Los transeúntes que pasaban por allí se detuvieron por un instante. Algunos miraban con asombro, otros con admiración.
Un gesto tan simple, pero cargado de significado, que no pasó desapercibido. Al ver el esfuerzo conjunto, otras personas se sumaron y, en cuestión de minutos, la carga volvió a su lugar en la camioneta.
La ciudad continuó con su ritmo imparable, pero quienes presenciaron la escena se llevaron consigo una lección: la solidaridad no entiende de barreras, y las pequeñas.
Créditos de Julio César






