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JULIMES TIENE SU PEQUEÑO GUERRERO RUMBO AL MUNDIAL DE KARATE; GAEL FLORES LLEVARÁ EL NOMBRE DE CHIHUAHUA A PORTUGAL 

Alejandro Daniel García Ferrel

 

Julimes, ese rincón cálido y tranquilo del centro-sur de Chihuahua, está envuelto en una emoción distinta. No es fiesta patronal, ni rodeo. Es orgullo puro. Ahí, entre calles polvorientas y una plaza donde todos se conocen por nombre y apellido, vive Gael Flores Pando, un niño que está a punto de hacer algo enorme: representar a México en el Campeonato Mundial de Karate FSKA, en Lisboa, Portugal.

Gael no sólo es uno de los 14 chihuahuenses que forman la delegación estatal. Es, además, el único originario de Julimes. Su historia no comienza con reflectores, sino en un pequeño dojo improvisado y en unos sueños demasiado grandes para caber en su mochila escolar. Desde los 6 años entrena, y desde entonces aprendió que los golpes más duros no vienen del tatami, sino de la disciplina, los sacrificios y esas mañanas frías donde se entrena mientras los demás aún duermen.

Su uniforme blanco, cuidadosamente doblado, ya está listo para cruzar el océano. Lo planchó su mamá, entre lágrimas y orgullo. Él lo tomó, lo guardó con respeto y soltó apenas un susurro: “Voy a hacer que México se note”.

En días recientes, la delegación chihuahuense fue presentada oficialmente. Gael se paró a un lado de sus compañeros, algunos más altos, otros de mayor edad, pero todos con el mismo brillo en los ojos. Ahí, los 14 karatecas fueron reconocidos como la nueva generación de atletas que llevarán la bandera mexicana al torneo mundial. El sensei Dan Heredia, quien llegó a ser quinto lugar mundial en Tokio 2019, los entrenó con intensidad, pero sobre todo con corazón.

“Vamos a poner en alto el nombre de Chihuahua y de México”, dijo el sensei. Gael lo escuchaba con la espalda recta, el cinturón ceñido, y una mezcla de nervios y orgullo que sólo tienen los niños que están por cumplir un sueño que aún les queda un poco grande… pero que igual lo intentan.

Más de 800 atletas de 25 países llegarán a Lisboa. Será un escenario inmenso, con idiomas desconocidos y banderas que flamean en cada esquina. Pero Gael ya se ve ahí, pisando firme, con los puños listos y el nombre de Julimes latiendo en el pecho.

“Aquí no hay rendirse”, dice. Y lo dice como quien no solo lo repite, sino lo cree.

Allá, a miles de kilómetros, Gael se jugará algo más que una medalla. Llevará la ilusión de su dojo, los aplausos de su pueblo, los buenos deseos de quienes lo han visto crecer y los sueños de todos esos niños que creen que desde Julimes también se pueden alcanzar los rincones del mundo.

Porque esta vez, Julimes no cabe en el mapa. Va en el corazón de Gael, directo a Portugal. 🥋🇲🇽🇵🇹

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