La falta de conciencia amenaza con convertir hermosos espacios silvestres en basureros. Yaneth Flores lamentó que visitantes no sepan cuidar la riqueza natural que todavía existe cerca de casa.

Hay lugares que la naturaleza regala sin pedir nada a cambio, espacios donde el agua, la vegetación y la tranquilidad se convierten en un refugio para quienes buscan escapar de la rutina. Sin embargo, basta con que algunos visitantes pasen por ahí para que la belleza de estos sitios termine opacada por botellas, basura y una preocupante falta de respeto por el entorno.

Así ocurre actualmente en uno de los ojitos de la presa Rosetilla, un hermoso paraje de aguas termales que hoy muestra las huellas de quienes, en lugar de disfrutarlo y conservarlo, parecen empeñados en deteriorarlo.

La situación fue expuesta por Yaneth Flores, quien cuestionó por qué las personas destruyen o contaminan los espacios silvestres que tienen la fortuna de encontrar, en vez de cuidarlos para que permanezcan en buenas condiciones.

“¿Por qué cuando la gente encuentra lugares bonitos, en lugar de cuidarlos, los arruinan?”, expresó, al denunciar la presencia de botellas de cerveza abandonadas en este rincón natural.

Con evidente molestia, lanzó una serie de preguntas irónicas para evidenciar lo absurdo de dejar desperdicios en medio de la naturaleza: ¿Acaso creen que de las botellas va a crecer un árbol de cerveza? ¿Que las vacas vendrán a comérselas o que, por arte de magia, desaparecerán?

Detrás de sus palabras hay una preocupación que va más allá de la basura: **la pérdida de espacios silvestres que difícilmente pueden recuperarse cuando el descuido y la irresponsabilidad se vuelven costumbre.**

Los ojitos de la presa Rosetilla son parte de esos rincones que permiten disfrutar de la naturaleza sin tener que viajar grandes distancias. Son lugares que conservan un atractivo especial precisamente por su entorno, su tranquilidad y su belleza natural.

Pero ¿qué pasará si cada visitante deja residuos, deteriora el paisaje y se marcha sin preocuparse por las consecuencias? Poco a poco, esos paraísos que hoy se buscan para descansar podrían terminar convertidos en lugares sucios, abandonados y cada vez menos atractivos.

Yaneth Flores también cuestionó a quienes llegan a estos sitios a bordo de vehículos todoterreno RZR, señalando la contradicción entre presumir vehículos de alto valor y no demostrar el mismo compromiso para proteger los espacios naturales que visitan.

“Sí, se ven geniales en sus RZR que valen medio millón, pero aunque la naturaleza no tenga valor, se van a arrepentir cuando hayan arruinado todo”, manifestó.

Y es que la naturaleza no necesita grandes inversiones para conservarse, sino visitantes conscientes de que disfrutar de un lugar también implica la obligación de respetarlo. Recoger las botellas, llevarse los residuos y evitar contaminar son acciones básicas que pueden marcar la diferencia.

**No todo lo bonito tiene que terminar destruido por quienes lo visitan.** Los espacios silvestres no son escenarios desechables ni basureros al aire libre; son parte de la riqueza natural que todavía tenemos y que merece conservarse.

La pregunta queda en el aire: ¿por qué presumir de conocer lugares hermosos si no somos capaces de hacer lo mínimo para que sigan siendo hermosos?

Porque cuando un paraíso natural se arruina, no solamente pierde la naturaleza. También perdemos todos los que todavía queremos disfrutarlo.