CHIHUAHUA SE VISTE DE LUTO: DESPIDEN A CUATRO JÓVENES TRAS TRÁGICO ACCIDENTE
Alejandro Daniel García Ferrel


Balleza, Chihuahua.— El Terrero amaneció distinto. Más callado, más lento… como si el tiempo hubiera decidido detenerse por respeto. Las calles, que normalmente guardan el eco de la vida cotidiana, hoy se llenaron de pasos lentos, miradas bajas y abrazos largos.
La comunidad despidió a cuatro de sus jóvenes: Tomás Chirivista, Jorge Chirivista, Edilven Bustillos y María Angélica Chávez, quienes perdieron la vida en una volcadura que ha dejado una herida profunda en este rincón de la sierra.
Desde temprana hora, familiares, amigos y vecinos comenzaron a reunirse. No hizo falta convocatoria; en lugares así, el dolor corre más rápido que cualquier aviso. Veladoras encendidas, flores en manos temblorosas y rostros marcados por el cansancio de llorar en silencio durante horas.
Las despedidas no fueron solo palabras, fueron gestos: un apretón de manos que decía “aquí estoy”, un abrazo que intentaba sostener lo insostenible. Entre murmullos, se recordaban anécdotas, travesuras, momentos simples que hoy adquieren un peso inmenso.
Porque no se trata solo de cuatro nombres. Se trata de historias entrelazadas en una comunidad donde todos se conocen, donde cada ausencia se multiplica. Hoy faltan cuatro, pero el vacío se siente en cada esquina.
El cortejo avanzó entre un silencio respetuoso, apenas interrumpido por el llanto contenido y el sonido del viento, como si incluso la sierra acompañara el duelo. No hubo discursos largos, porque cuando el dolor es así de grande, las palabras sobran.
El Terrero se vistió de luto, sí. Pero también de unidad. En medio de la tragedia, el pueblo mostró su esencia: la de acompañar, la de no soltar, la de hacer más llevadero lo imposible.
Hoy se despiden cuatro jóvenes. Mañana, la vida seguirá, aunque no igual. Porque hay ausencias que no se llenan… solo se aprenden a cargar.
Descansen en paz. 🕊️


