GRADUACIÓN VIZCAYA: ENTRE LÁGRIMAS, APLAUSOS Y BIRRETES AL AIRE
Alejandro Daniel García Ferrel
Familias completas cargando flores, cámaras listas para capturar el instante y sonrisas que no podían ocultar años de desvelo y esfuerzo. Así lucía la entrada del gimnasio de la Preparatoria 20-30 la tarde de este 27 de noviembre, cuando la Universidad Vizcaya de las Américas, Campus Delicias, celebró la ceremonia de graduación de la Generación 2025, en un ambiente que mezclaba orgullo, nostalgia y esperanza.
El evento inició puntualmente a las 3:00 de la tarde con los honores a la bandera, dando paso a la presentación del presídium. El Director General tomó la palabra y, ante decenas de jóvenes vestidos con toga y birrete, habló del camino recorrido: “ningún logro llega sin esfuerzo, perseverancia ni disciplina”, expresó, arrancando aplausos y miradas discretas pero emocionadas de padres que, desde sus asientos, asentían con orgullo.
Luego, el Padrino de Generación dirigió un mensaje que combinó consejos profesionales con una invitación a no olvidar sus raíces. “Pongan en alto el nombre de Delicias, pero sobre todo, el de ustedes mismos”, dijo, logrando que más de uno alzara el celular para guardar el momento en video.
La entrega de diplomas, dividida en dos etapas, fue uno de los momentos más emotivos. Las luces del gimnasio parecían iluminar con intención cada paso de los egresados al subir al escenario. Hubo aplausos largos, abrazos apretados y hasta quien, entre nervios y emoción, tropezó ligeramente para luego reír con complicidad con sus compañeros. La entrega de medallas al mérito académico levantó ovaciones que parecían no tener fin.
Y cuando se pensaba que no podía haber un momento más emotivo, apareció la música. Un saxofonista invitado interpretó melodías que hicieron suspirar al público, mientras se proyectaba un video de despedida con imágenes de salones, pasillos, viajes académicos y risas compartidas. No fueron pocos los que se llevaron la mano a los ojos para secarse discretamente una lágrima.
Antes de cerrar, los graduandos tomaron el micrófono. Hablaron de noches de estudio, de maestros que marcaron su vida, de amistades que se convirtieron en familia. Agradecieron a quienes los acompañaron en cada etapa y hablaron con voz temblorosa del miedo y la emoción de comenzar una nueva historia.
Finalmente, llegó el momento más esperado. Una cuenta regresiva, celulares grabando, gritos de emoción… y los birretes volaron al aire como símbolo de cierre y comienzo. Abrazo general, aplausos y un eco inconfundible de esperanza.
La Universidad Vizcaya de Delicias despidió a esta generación reconociendo su constancia, su capacidad de adaptarse a tiempos difíciles y, sobre todo, su determinación de abrirse camino hacia el futuro.
Entre fotos, abrazos y promesas de volver a verse, la Generación 2025 se despidió oficialmente… aunque algunos sospechan que las verdaderas historias apenas están por comenzar.


