Mujer originaria de Guachochi donó sus órganos y regala vida después de su partida
Alejandro Daniel García Ferrel

En un acto de gran amor y generosidad, la señora Petronila Palma Quiñonez, originaria del rancho Ciénega Prieta, se despidió de este mundo dejando un legado invaluable: la donación de sus órganos, con la cual brindó esperanza y vida a otras familias.
Madre de seis hijas y abuela de catorce nietas, Petra, como cariñosamente la llamaban, fue reconocida por ser una mujer fuerte, alegre y entregada al bienestar de su familia.
Su última decisión refleja la nobleza de su corazón, pues incluso después de su partida seguirá trascendiendo en quienes hoy tienen una nueva oportunidad gracias a ella.
Su recuerdo quedará vivo en la memoria de sus seres queridos y en cada una de las vidas que salvó. A su familia, nuestro más sincero abrazo y deseos de pronta resignación.




