Locales

“Sentido pésame a la Virgen María Santísima”: pueblo de Dios consuela a la Madre Dolorosa

Alejandro Daniel García Ferrel

 

En la noche del Viernes Santo, las calles y templos del municipio de #Delicias se cubrieron de un recogimiento solemne y profundo.

 

En la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, el alma del pueblo católico se volcó en una de las representaciones más sentidas y conmovedoras de la Semana Santa: el “Sentido pésame a la Virgen María Santísima”.

 

La feligresía, conmovida y piadosa, dio vida a una tradición que ha sido guardada como tesoro espiritual por generaciones: consolar a la Madre de Dios en su noche más oscura. En medio de cantos, rezos y reflexiones, la comunidad representó con fuerza simbólica y devoción el dolor de María, sola y quebrantada, tras la crucifixión de su Hijo.

 

El interior del templo estaba iluminado suavemente por velas, mientras los rostros de los presentes se veían bañados por una mezcla de sombras y lágrimas. Los silencios decían más que las palabras, y cada oración era un suspiro compartido de fe y consuelo. No era solo una escenificación: era un acto de amor comunitario, un abrazo colectivo a la Madre del Redentor.

 

“En esta noche no podemos hablar de un solo dolor…”, se escuchó desde el púlpito. Las palabras resonaron como eco en los corazones, haciendo visible el inmenso peso que la Virgen María cargó en su soledad, abrumada no solo por la pérdida física de Jesús, sino por el silencio del mundo que parecía haberse olvidado de consolarla.

 

Los asistentes, con rosarios entre las manos y miradas al cielo, parecían revivir el clamor del profeta Jeremías: “¿Cómo se siente sola la ciudad llena de pueblo?” Así también, María estuvo sola aquella noche en Jerusalén, como lo recordó uno de los organizadores del evento. “Queremos estar con ella en su soledad, ser ese consuelo que tantos le negaron”, dijo con voz temblorosa una feligrés, al salir del templo.

 

El dolor de María es, para muchos, el dolor de todas las madres que han visto partir a un hijo. Por eso, esta representación no solo honra una tradición religiosa, sino que también se convierte en un acto de empatía profunda, de sanación comunitaria y de amor sin medida.

 

Delicias no olvida. El pueblo de Dios en esta ciudad sabe que la Pascua no puede celebrarse sin antes mirar de frente el dolor de quien dio al mundo al Salvador. Y en esta noche sagrada, Delicias acompañó a su Madre Dolorosa, no con palabras, sino con el lenguaje más puro de todos: la presencia.

Alejandro Daniel García Ferrel Alex Ferrel

Alex Ferrel Noticias

Related Articles

Deja un comentario

Back to top button